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Lirico,
el jugador brasileño de volei cuenta cómo se enfrentó a los
preconceptos sociales después de haber revelado su
homosexualidad.
El delantero Luis
Claudio Alves da Silva, de 22 años, mas conocido como
"Lilico", forma parte de la nueva generación de
gigantes del volei brasileño. Con 2 metros de altura,
arroja el balón a 3,60 metros del suelo cuando dispara sus
"cortadas" contra el área contraria.
Su saque, con una velocidad que supera los 100 Kms. por
hora. Aunque milita en un club modesto, el Barón Ceval, de la ciudad de Blumenau, el jugador
está considerado
el segundo mejor puntuador de la Superliga. 
Pero no fue por causa
de los méritos como atleta que Lilico se convirtió en una atracción
mediática. El deportista despertó la atención
del país al revelar en una entrevista que es homosexual. La
actitud, rarísima en el mundo del deporte, provocó una
ruidosa polémica. Principalmente porque, junto con la explosiva
revelación, se planteó una acusación grave. Como
su nombre no aparece en la ultima lista de convocados por la
selección brasileña de su deporte, Lilico puede
considerarse victima de los prejuicios. En la semana
siguiente, el afectado desmintió esa parte de la historia.
"Nunca he sido
discriminado. He defendido al Brasil en competiciones
infantiles y juveniles" argumentó. Y tranquilamente
reafirmó su orientación sexual.: "Todos en el mundo
del volei ya sabían que yo soy gay, y no es eso lo que me va
a apartar de la selección principal"
Hijo
de una familia
pobre de Niteroi, en Río de Janeiro, Lilico tuvo la primera
oportunidad en el mundo del volei en 1993 cuando viajó a
Sao Paulo a jugar en el equipo del Banespa. Ya se destacaba
por el porte físico, pero tuvo cierta dificultad para
destacar en el club. Debido a la irregularidad de sus
actuaciones, el jugador comenzó a aislarse. Rompió su relación
con la novia y dejó de salir con los compañeros
del equipo. Sus camisetas caladas y los calzones ajustados
se volvieron motivo de bromas. Con la mente en un continuo
despiste no rendía en los entrenamientos.
La
situación llego a
ser insoportable en la época de los carnavales de 1995.
El equipo estaba concentrado en una mansión en Sao Paulo y
la televisión mostraba un baile gay. Un jugador preguntó
"Lilico, no te gustaría estar ahí", provocando
una carcajada general.
Días
después, cansado
de este tipo de bromas, el jugador resolvió asumir públicamente
su homosexualidad. Primero reveló al gerente
deportivo del club que era gay, y de luego hizo lo mismo con
los compañeros del equipo. Pidió la palabra en el
vestuario, después de una partido, y contó que había tomado
la decisión de no salir mas con chicas. Muchos de los
atletas presentes esbozaron alguna sonrisa, pero el final el
joven deportista fue aplaudido.
"Me
quité un
gran peso de encima" cuenta el jugador.
Pacto de silencio
Pocos atletas
brasileños han tenido la valentía de tomar una actitud
semejante. En el fútbol, el asunto continúa siendo tabú.
Entre los jugadores de basketball nunca se trata en publico.
Todos admiten la existencia y el conocimiento de gays en el
medio, pero mientras tanto, nunca nadie ha tenido el coraje
de hablar abiertamente sobre el asunto.
El mediocampista Cléo,
figura del "Internacional" a comienzos de la década
de los 80, llego a comentar en una entrevista a un periódica
de Porto Alegre que había tenido
"experiencias homosexuales asumidas y
tranquilas". Asustado con la repercusión del
caso, el jugador negó el contenido del reportaje.
En el
fútbol femenino,
que comenzó a practicarse en Brasil en la década de los 70
con equipos reclutados en discotecas de ambiente lesbiano, también
existe el mismo pacto de silencio. "Los atletas
son los superhéroes de hoy y su imagen esta muy ligada a la
idea de equilibrio y superación por su dureza" analiza
Suzy Fleury, psicóloga de la selección Brasileña de fútbol.
" Como la sociedad encuentra que ser gay es una
flaqueza, muchos deportistas hacen de todo para mantener las
apariencias"
La dureza de la
verdad
La experiencia
del corredor de Paraná, Walmer Rangel, de 24 años, es un
buen ejemplo de como sufren los atletas homosexuales.
Gay asumido,
Walmer ya
representó al Brasil en la prueba de los 110 metros valle
en las Olimpiadas de Atlanta. Aun así, todavía tiene
problemas por su condición. "Perdí patrocinadores y
fui discriminado por los propios atletas, que se
negaban a compartir habitación conmigo en las
concentraciones" comenta el corredor.
Por
causa de una contusión, Walmer se apartó de las pistas por mas de
un año. En ese periodo se hizo socio de una discoteca
gay. Volvió a la competición en enero, animado por las
posibilidades de disputar los Juegos Pan-Americanos de
Canadá. "Tengo mi vida particular y nada de eso afecta
mis resultados deportivos", afirma.
Otro caso
Uno de los casos mas
dramáticos relacionados con homosexuales en el deporte fue
el del nadador americano Greg Louganis, competidor en la
disciplina de salto artístico.
Seis meses antes de
las Olimpiadas de Seúl, en 1988, Greg se hizo la prueba del
VIH preocupado por la noticia de que un compañero con el
que había mantenido relaciones sexuales estaba muriendo de
Sida. Greg oculto a todo el mundo el resultado
lamentablemente positivo.
Medicándose
con AZT, compitió en los Juegos y llegó a ganar la medalla de oro.
No todo fue tranquilo. En uno de los casos, se golpeó la
cabeza en el trampolín y se asustó cuando la sangre
comenzó a gotear en la piscina. Para empeorar las cosas, el
medico que lo atendió no usaba guantes.
Solamente años mas
tarde Greg reveló el sufrimiento y preocupación que paso
en aquella hora: "Quedé atónito y solo me pasaba por
la cabeza cual era mi responsabilidad" declaró. Tiempo
después, Greg publicó una autobiografía de sugestivo
título, "Rompiendo la superficie"
Otros deportistas
lidian con la cuestión de la homosexualidad de una forma
mucho mas natural. Es el caso de grandes nombres del tenis
como las americanas Billie Jean
King y Martina Navratilova, lesbianas asumidas. Mas
recientemente fue la francesa
Amelie Mauresmo, finalista del torneo Alberto de
Australia, quien comentaba en algunas entrevistas la
positiva influencia de su enamorada, que la acompañaba
siempre en los torneos.
El clima de
cordialidad se rompió cuando algunas competidoras, como la suiza
Martina Hingis,
comenzaron a destacar la fuerza física de Amelie. "Ella
juega como un hombre" afirmó Hingis.
"Es una
tontería. Soy gay y juego como un hombre" dice Lilico,
que se inspiró en la actitud de Amelie para hablar a la
prensa sobre su opción sexual. "Quiero que las personas
olviden esa cuestión y me vean solamente como un
jugador" observa.
Lilico comparte un
apartamento en Sao Paulo con su pareja, un analista de
sistemas de 45 años llamado Jorge. Están juntos desde 1997
y se conocieron en una discoteca gaya llamada Mad Queen.
"Siempre consulto a Jorge en todos los pasos de mi
carrera" dice el atleta. Antes de formar un contrato
con cualquier equipo, Lilico, por precaución comunica que es
homosexual.
"Hasta hoy, nadie
me rechazó por causa de ello". En los partidos, ya
esta acostumbrado a los insultos y gritos ofensivos de los
hinchas del equipo contrario. "Algún día se
cansarán" dice. "Merezco respeto pues soy un
profesional y nunca he entrado en la cancha desanimado"
Y con esa misma
serenidad que se enfrenta a otras cuestiones cotidianas.
Rechaza el asedio de las admiradoras mas lanzadas diciendo
que ya esta comprometido, "sin entrar en detalles"
"Nunca tengo
problemas en el vestuario. Si los colegas se sienten
cohibidos yo no me percato. Pero nunca ninguna ha salido
corriendo" cuenta.
Su contrato con el
equipo del Barón Ceval termina en abril. Lilico ya ha
recibido propuestas de cuatro equipos brasileños. Todos
antes de aparición de las entrevistas hablando sobre la
homosexualidad. "No se si esos equipos van a confirmar
mis ofertas ahora" dice. Pero si mi carrera finaliza,
saldré tranquilo. Hice lo que me pareció correcto y no tuve
miedo de abrir mi vida a nadie"
Extractado de la
"Folha de
Sao Paulo" / Traducción del portugués: Rick Nolton
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