LA MENTALIDAD DE LOS PRIMITIVOS CRISTIANOS ROMANOS EN TORNO A LA HOMOSEXUALIDAD EN EL PRIMER SIGLO DE LA ERA CRISTIANA

 

4. LA CUESTIÓN LITERARIA EN TORNO A LA HOMOSEXUALIDAD

Como en el caso anterior y dada la influencia griega en la literatura romana comenzaremos describiendo someramente la situación en Grecia:

LOS PLANTEAMIENTOS GRIEGOS 

Parecida evolución y tratamiento ha hecho la literatura del fenómeno que la filosofía, esto es, su íntima relación con la pederastia. La diferencia tal vez estribe con que contamos con documentos más antiguos.

Intentando organizar cronológica y temáticamente todo el material, haré referencia a los siguientes periodos:

*La literatura homérica (época oscura)

La primera circunstancia que nos llama la atención es la ausencia de alusiones directas a este respecto de las que carece tanto la Iliada como la Odisea. ¿Cómo se encuadra esta circunstancia frente a la idea de la pederastía como un hecho griego antiguo?: las razones habría que buscarlas en el interés por parte de Homero en no ser especialmente explícito en mostrar unas relaciones homosexuales entre personas de la misma edad más que entre maestros y discípulos. 

Esto lo podemos intuir al leer las historias de Aquiles y Patroclo que van más allá de una simple amistad tal y como los griegos de siglos posteriores entendieron y aceptaron, tal es el caso de Esquines en su Contra Timarco[105] en donde se elogia esta relación. En cualquier caso los griegos posteriores no se cuestionaron el asunto, en todo caso, se discutía sobre quien de los dos era el erómeno y quien el erasta[106]

En este sentido señalar que Homero nos presenta en todo caso a dos amantes, el papel pederástico de su relación sería más un añadido posterior para poder justificar tal relación desde el momento en el que la pederastía es aceptada no tanto así el papel pasivo de un adulto libre en una relación homosexual, máxime si el “sometido” es nada menos que un héroe mitológico[107].

*La literatura lírica (época arcaica y principios del clasicismo)

Entiendo por literatura lírica, una poesía escrita para ser cantada, acompañada de flauta o de lira, y, por lo tanto, dotada de un ritmo musical que servía para expresar los sentimientos individuales de un poeta (lírica monódica) o colectivos de todo un pueblo (lírica coral); 

En este sentido, en cuanto canto de un sentimiento individual, no puede dejar pasar de largo el reflejo de los amores pederásticos, y así Solón, Alceo, Anacreonte, Teognis Ibico o Píndaro, cantarán las delicias de este amor en sus versos[108]

Recogemos, como ejemplo,  un fragmento de la obra de la Antología de Teognis “... Joven, no causes a mi corazón un dolor cruel y que el amor que te tengo no me arrastre a la morada de Perséfora; teme la ira de los dioses y el juicio de los hombres y ten para mí sentimientos favorables...” De todos estos poemas podemos sacar una serie de características comunes que nos muestran el valor cultural que tenía la pederastía así como las reglas de ética sexual por la que se regía: En primer lugar el amor unía a un adulto y a un muchacho por la belleza (léase virtud), en segundo lugar esta relación no era puramente sexual, se buscaba más un compañero con el que vivir una vida ( o parte de ella), en tercer lugar el chico ha de resistirse y así propiciar un cortejo, finalmente llega la aceptación lo cual es un honor para el amado. Todas estas características (previas al clasicismo) nos hablan de una tradición pederástica antes incluso de legislarse. *La literatura narrativa (época clásica y helenística) Sin tratar de realizar un análisis exhaustivo de todos los escritores del momento, nos detendremos en la obra de Jenofonte y más concretamente en El Banquete. Allí podemos leer:“... un muchacho que se une a un hombre no goza,  como una mujer, las alegrías del amor, sino ayuno,  contempla a un borracho de amor. Ninguna maravilla,  entonces, que se le ocurra despreciar al amante... ”[110].

Al igual que pasó con la filosofía llega un momento en el que motivado por una serie de causas ya aludidas, se empieza a ver la pederastía como algo malo (en el sentido de utilidad social no moral), la literatura será un reflejo de este cambio, cambio que se da en otros niveles, así cuando Jenofonte está argumentando todo esto lo hace en un contexto de rebatir todas y cada una de las ideas platónicas (la pederastía sería entonces una más).

 *La literatura al final del helenismo

En este momento destaca la figura de Plutarco[111]. Este escritor realiza su obra Sobre el amor en el siglo I d.c. y en ella recoge el amor entre hombres y entre mujer y hombre como frutos de un mismo origen y por tanto sin la existencia de nada contra natura (artificial)[112], es más al referirse a la Vida de Pelópidas,  exalte las virtudes del batallón Tebano y vea en ello una serie de virtudes públicas de un altísimo valor en comparación con las virtudes privadas (el matrimonio entre otras) que son inferiores[113].

Pero Plutarco no es el único autor de esta época existen otros como Aquiles Tacio, el Pseudo Luciano, Eratóstenes, Caricles... que sin embargo siguen menospreciando la pederastía y el amor hacia los muchachos[114].

Muchos de estos autores están dentro del ámbito cultural romano por lo que se hace difícil poder hablar de evolución griega sobre la pederastía o de influencias romanas en el concepto de amor en la Grecia antigua.    

         

LOS PLANTEAMIENTOS ROMANOS:

En este apartado trataremos de referirnos a una serie de autores latinos, el primer grupo es el integrado por los llamados líricos elegiacos, poetas republicanos en cuyos versos plasmaron y cantaron a las relaciones entre hombres.

La primera reflexión que nos podemos hacer es preguntarnos si el contenido de su obra homoerótica responde a planteamientos propios y de la cultura romana, o bien si se trata de unas meras copias de poemas griegos.

La métrica alejandrina está claro que es una copia de modelos helenos a los que trataban de emular, pero el tema, si bien es el mismo que en Grecia, nos informa que tuvo que ser del agrado desde el momento en el que lo asumen como propio, en este sentido la novedad introducida por la influencia helena se debe más a estilo e incluso al mismo hecho de plasmar en poesía unos sentimientos que a los sentimientos u opciones sexuales practicas por los romanos. 

Esta es a grandes rasgos la tesis defendida por Cantarella[115] que llega a estas conclusiones tras revisar toda la literatura del momento y analizarla.

De cualquier forma sea por influencias extranjeras, sea por el propio comportamiento de los romanos, lo cierto es que la literatura lírica elegiaca romana adoptará como uno de sus temas las relaciones entre hombres, o precisando un poco más, las relaciones entre un “Vir” y un “puero”[116], así podemos leer las relaciones y los amores entre Catulo y Juvencio[117] en sus cármenes, entre Tíbulo y Marato[118] o entre Propercio y su amor Gallo[119] en sus respectivas composiciones elegiacas. 

Es además en estas composiciones en donde podemos leer la manera en la que éstas se llevaban a cabo, siendo todo el ritual bastante próximo al griego, esas reglas pederásticas no escritas por las que se fijaba la edad del muchacho, el cortejo, los regalos, la enseñanza, el final de la relación... [120], (algunos de estos textos están reproducidos en la citada obra de Cantarella  a la que remitimos al lector).

Al margen de estos poetas líricos otros autores, del mismo modo, reflejaron esta cuestión en sus obras, así por ejemplo podemos referirnos a Lucrecio, quien en su De rerum natura, postula la similitud de todas las relaciones sexuales, siendo lo verdaderamente importante tenerlas, no dando importancia al sexo del objetivo de esas relaciones[121]

Ovidio, quien preferirá a las “puellae” antes que a los “pueri”, si bien justifica en demasía esta elección en su Ars amatoria[122]. Horacio, reflejando en su obra su amor por Ligurino[123]. E incluso Virgilio, quien nos ha legado en sus obras las bellas historias de Euríalo y Niso en La Eneida[124], y de Coxidón y Alexis en la Segunda Égloga[125]

Los primeros soldados enamorados como los del Batallón Tebano y los segundos jóvenes pastores que demuestran su amor dentro del género de la literatura bucólica.

Pasando a la sátira, el tema no fue abandonado, pudiendo ver en ella un claro reflejo de las mentalidades de la época en cuestiones sexuales, Marcial,  nos mostrará estas relaciones como normales dentro de las relaciones humanas en sus epigramas[126], y Juvenal haciendo gala de un sarcasmo mayor y más feroz, nos muestra la naturalidad de este tipo de relaciones, si bien se ríe e ironiza en torno a la hipocresía que rodea a todo este tipo de situaciones, y sobre todo a la renuncia de ciertos adultos a su “papel viril”, siendo en muchos casos el “puero” el que había de tomar la posición activa en esta relación Juvenal nos habla en sus sátiras de los motivos (vicio, dinero, moda)[127] siendo estas circunstancias las que provocarán su escarnio y su condena, condena que más adelante la sociedad civil hará suya proscribiendo este tipo de relaciones (el papel pasivo de el adulto).

Finalmente hacer alusión a los carmina priapea en donde estos temas aparecen con frecuencia, así como a los graffiti, sobretodo los encontrados en Ponpeya, en donde aparecen curiosas inscripciones latinas como “te pedicabo”, irrumare volo” o “pedicatur qui leget”[128], son toda una muestra de la cierta “normalidad” que se tenía en la sociedad romana en materia sexual. 

 

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