Héroes de escuela

Educación y marginación homosexual en las escuelas

Numerosos estudiosos vienen desde hace tiempo enfatizando en la necesidad de implantar un sistema de educación sexual en los colegios, que desde temprano inculque en los niños la absoluta validez de la opción homosexual. También se plantea que tal propuesta tiene que estar en estrecha relación con el nivel de tolerancia del profesorado mismo -cuestionando precisamente la plausibilidad de dicha reforma en las aulas actuales. 

El proyecto a futuro tiene su contraparte en un estado presente donde el imperativo del cambio se muestra como urgente: la educación, en ambientes intolerantes que bordean lo violento, a homosexuales.

Según un estudio publicado el 31 de mayo por la Comisión de Derechos Humanos, en los Estados Unidos un gigantesco número de 2 millones de estudiantes no reciben la educación que debieran, como consecuencia del alto índice de abuso y acoso al cual son sometidos por la discriminación que libremente se pasea por los corredores escolares. El informe, "Odio en los Pasadizos: Violencia y Discriminación contra Lesbianas, Gays, Bisexuales y Estudiantes Transexuales en las Escuelas Norteamericanas", es el resultado de dos años de ardua investigación, teniendo como universo estadístico a 140 jóvenes, 130 profesores, administradores, consejeros y padres en siete estados de la nación americana.

Los resultados del estudio revelan una situación de profunda alarma. Michael Bochenek, consejero de la División de Derechos para la Infancia de la Comisión por los Derechos Humanos (y autor del estudio), indican que el sistema educativo norteamericano no provee, en su mayoría, un espacio seguro para la enseñanza a homosexuales. "Lesbianas, gays y transexuales enfrentan un mayor riesgo de acoso que cualquier otro tipo de grupo en este país. La necesidad de parar los abusos es necesaria". Dicha situación se compara, en mucho, con la hostilidad padecida por los primeros afroamericanos que osaron ingresar a escuelas para blancos, allá en la década de los cincuenta.

El problema, como siempre, tiene un trasfondo que trasciende a los mismos estudiantes. Las autoridades escolares, ellas mismas lidiando con su propia tolerancia hacia el asunto, normalmente omiten el reportar incidentes de abuso contra los jóvenes homosexuales. Muchos directivos, incluso, sienten justificados tales incidentes por tratarse de personas que rallan en lo fuera de lo normal. Como expresamos al comienzo de este artículo, la solución al problema ha de empezar por la evaluación al profesorado mismo. Los escolares, desde temprana edad, ven en sus maestros un ejemplo, y si estos se pronuncian hacia la homosexualidad como un fenómeno antinatural, es absolutamente normal esperar que, en el futuro, sus estudiantes repitan un patrón de violenta hostilidad. De no poseer una actitud homofóbica, sigue siendo responsabilidad del profesorado el expresarla, y asegurarse de inculcar la tolerancia en sus alumnos.

La educación que se topa con un obstáculo como el abuso (a veces corporal), tiene necesariamente que reducirse. Demasiados son los casos de gays que gastan horas y energía planeando cómo evadir los ataques verbales y físicos, restándose así tiempo para el estudio. Muchos afectados, incapaces de lidiar con la presión, terminan incluso por retirarse de las aulas, abandonando la indispensable educación escolar.

Los activistas gays han recibido el informe con un enérgico entusiasmo por ver cambios radicales. Muchos de ellos, víctimas del mismo fenómeno, quieren asegurar la educación sin trabas de sus jóvenes pares. Jim Anderson, portavoz del Gay, Lesbain and Straight Education Network, se pronunció diciendo que el reporte no versa sobre inocuos juegos entre niños, sino que apunta a un negativo impacto en la capacidad de los homosexuales escolares para aprender. "Esta gente - refiriéndose al personal escolar -, se han hecho de la vista gorda por mucho tiempo. Es hora de detener tales abusos." Un estudio realizado en 1999 por la misma organización, mostraba que 2/3 de la población gay entrevistaba sufría de algún tipo de violencia y acoso, y un 60% declaraba sentirse inseguro en su escuela.

Las recomendaciones al personal escolar señaladas por el estudio realizado por la Comisión de Derechos Humanos bien pueden tenerse por fútiles si no se toman algún tipo de medida más drástica, que alcance niveles de legislación. Los alumnos deben estar protegidos no sólo sus pares sino de la inercia o criterios homofóbicos del personal mismo. La heroicidad de los gays en las escuelas no tiene motivo de ser. Al colegio no es un campo de batalla, sino un espacio de enseñanza. Es precisamente a la compleja situación educativa que las reformas deben apuntar. En el Perú, mientras tanto, seguiremos sumando héroes.

 

Articulo aparecido en  gaydecajon.com

 

 

ISLA TERNURA LA PLAYA ADOLESCENTE Y GAY